PONENCIA I. EL ANER AGATHOS.
Para comenzar la
presente ponencia, y subrayando un punto central en la discusión que planeta
González, autor de la tesis doctoral <<Lo femenino en Platón>> ,es
el hecho de que hay objetos de la percepción que por decirlo a su modo, ayudan
y estimulan a la inteligencia a una
reflexión profunda, a un análisis y a
una lectura que pide el uso de la razón; mientras que por otro lado, hay
ciertos objetos que no contribuyen a
una reflexión, afirma Sócrates a Glaucón en el libro VII de la República. Los que producen la reflexión de la mente,
causan ‘sensaciones extrañas’.
En la obra de la
República (Πολιτεία), el filósofo ateniense Platón va a plantear un
modelo de educación que sea el mismo tanto para mujeres como para varones,
especialmente de las clases altas, las
cuales tendrán una estrecha relación
para con los asuntos del Estado y su
pleno desarrollo; haciendo una exclusión
de las mujeres en lo que se refiere a la ‘erótica’.
Fue precisamente esa
extraña sensación, a la que antes referimos, lo que condujo a realizar el
actual estudio sobre lo femenino en la obra del ateniense.
El hilo conductor del
presente texto será el género y lo femenino en la obra del filósofo, que a
pesar de que el silencio puede ser la respuesta en muchas de las preguntas que
se le plantean a los textos, se acudirá principalmente a los mismos textos
platónicos y a la alusiones y analogías
(como la que afirma que la comadrona, una mujer ayuda a parir cuerpos, mientras
que Sócrates, hombre, ayuda a parir ideas)
que este plantea en sus textos respecto a lo femenino. Se considera fundamental hacer esta lectura a
una clásico de la filosofía de todos los tiempos desde el feminismo, pues
siendo leído y comentado en infinitas ocasiones y desde diversas y numerosas
ópticas, no sería justo excluir tan importante interpretación solo por el
prejuicio de muchos estudiosos tradicionalistas contemporáneos.
Tres han de ser los
principales personajes que se han de analizar a lo largo del estudio presente.
Sócrates, figura (masculina) central en la mayoría de diálogos platónicos,
representante de la virtud y del buen actuar, la sacerdotisa Diotima y Aspasia que
desarrolla un papel central en el Menéxeno. En la presente ponencia se abordará
el estudio del primer capítulo, El Aner Agathos, siendo Sócrates / (Platón) y
sus afirmaciones el personaje sobre el que se centrará la atención.
INTRODUCCIÓN.
Sócrates,
a lo largo de la historia del pensamiento occidental ha sido uno de los referentes
más importantes para todas las épocas, siendo por la mayoría de estudiantes,
profesores y pensadores una figura que genera admiración y respeto, más que un desprecio
o una burla. Principalmente esa razón de admiración y respeto que genera en
muchos, es el hecho de que fue capaz de dar su vida propia por lo que
consideraba correcto. Basando siempre su juicio en una justa medida (saber medir), que consistía en saber lo que era la
apariencia y lo que era verdad, guiando
sus acciones y comportamientos únicamente
por lo que el razonamiento afirmara por verdadero.
Sócrates,
un hombre ateniense es el personaje
principal de la mayoría de diálogos platónicos, y aunque Platón no aparece casi
nunca en ellos, es difícil según estudiosos afirmar si Sócrates era una figura
de la que se servía Platón para exponer y representar sus ideas, o si en
efecto, sus diálogos constituyen más bien una fiel narración construida a partir
de la vida real de Sócrates. Sea uno o el otro caso, Sócrates representaba para
la mayoría de sus discípulos y amigos una figura
de autoridad moral y de total respeto. Educaba a políticos pero no aspiraba a
la política, no era ateo como también se le llegó a acusar, pues creía en los dioses
y hacía caso importante a los designios de los oráculos, los cuales afirmaban
que él era el más sabio de todos los
atenienses; además participaba también
en las fiestas del pueblo, a pesar de que este no deseó nunca ejercer un papel
de importancia en la Polis o recibir un renombre o unos bienes materiales, cosas
deseadas por la mayoría de los mortales.
I
Este
es punto de vital de importancia para el devenir de la actual ponencia: no se
analizará en sí mismo las acciones hechas u omitidas por Sócrates, sino la Percepción que Platón, discípulo suyo y encargado de inmortalizar la figura socrática,
tiene sobre estas. Platón, a lo largo de sus reflexiones llegará a la
conclusión de que la Virtud (tema
indispensable en su obra) es armonía. Armonía del cumplimiento correcto de cada
parte del alma. Siendo la razón la que permite conocer de tal modo. Así que si
un hombre es virtuoso, virtuosos
también serán todos sus actos y
pensamientos.
Sócrates
es un ejemplo en la obra platónica, de cómo
ha de conducirse el hombre en diversas situaciones: y sobre todo esas
situaciones en las que la mayoría de hombres adoptaría una postura común a la
naturaleza pasional del ser humano. Pero Sócrates, despreciando los placeres
mundanos y preocupándose únicamente por vivir una vida recta, una vida que le
conduzca filosóficamente a la verdad,
no prestará vaga atención a las consecuencias que se desprendan de su correcto
actuar: templanza y austeridad serán características inquebrantables en la
figura de Sócrates.
TEMPLANZA
SÓCRATICA.
La
figura de Sócrates, tenaz y curioso, representada en los textos platónicos es siempre
fiel a sí misma y a sus convicciones. No desviar su alma y caer en tentaciones
respecto a placeres mundanos. Su búsqueda incansable fue la verdad y su actitud fue siempre la del más tranquilo y sereno
de los mortales, pues reconocía que actuaba conforme los designios de la razón.
Incluso después ser juzgado e instantes previos a su ejecución, mantuvo la
mayor claridad mental y no perdió la postura en ningún momento, como lo
llegaron a hacer varios de sus más queridos amigos y discípulos que le acompañaron
en sus últimos momentos.
Son
muchas las razones que Sócrates tuvo para mantener su compostura en cada
situación que se le presentaba, pero quizá la mayor de ellas es que siempre
actuaba conforme a la búsqueda del conocimiento máximo, que es el conocimiento
que debe aspirar todo filosofo: el conocimiento de la verdad. Si sus acciones estaban siempre encaminadas a
este propósito no había razón alguna para lamentarse.
Además, en sus últimos momentos de vida,
luego de que se dictase una sentencia por la democracia ateniense que lo
acusaba de corromper a los jóvenes y no creer en los dioses de la ciudad, tenía
toda la libertad para abandonar Atenas y huir al extranjero, pues en su patria
se le daba esa libertad a los juzgados, ya que lo que buscaba la sentencia era
que sus conciudadanos no tuvieran que ver su presencia en ningún momento, y el
exilio era equivalente a una muerte jurídica: pero todo esto además de contrariarse
a sus principios, resultaba poco práctico, pues a su avanzada edad resultaba
muy incierto huir a tierras desconocidas, además de tener que convertir a sus
hijos en habitantes foráneos de manera obligada.
Puede esto también
considerarse como una herramienta de Sócrates para evidenciar y demostrar lo injusto del gobierno democrático con el
que siempre estuvo en contra (que a cambio de innumerables libertades
individuales, afectaba el bien común de todos) y de sus jueces, defensores de
éste. Pues si un inocente era
sometido a tal sentencia, sin duda alguna la ciudad y sus habitantes se
detendrían si quiera un momento a reflexionar sobre la virtud o no de dicho
gobierno.
Otra
razón para mantener firme su templanza y serenidad en el actuar, incluso en el fin, era el hecho de que hasta
en esos momentos y en esas circunstancia, platicó y reflexionó con sus amigos
mediante preguntas que éste hacía y ellos respondían (mayéutica) acerca de temas
trascendentales para los hombres de ayer y de hoy: la inmortalidad del alma y su posibilidad de existencia sin
la necesidad del cuerpo. ¿Por qué habría de lamentarse si estaba próximo al fin
máximo deseado por todo filósofo?
Separar el alma de su cuerpo. Realmente solo una persona con un temperamento lo
bastante forjado y maduro sería capaz de sopesar todas las circunstancia y
clasificarlas en mejores y peores. Y ya llegada la conclusión: que el alma era
eterna, imperecedera y no perteneciente a este mundo la muerte física solo bastaría
unos minutos, a lo mucho. Pero la ganancia con esta sería incomparable: además
de no tener ya que soportar los dolores y sufrimientos humanos, podría liberar
su alma y esta podría volver al mundo al que pertenece.
AUSTERIDAD.
La
austeridad fue otra de las dos características principales que Platón y varios discípulos
le atribuyeron a Sócrates: temperancia
y austeridad constituyeron la virilidad
del maestro. La austeridad definida
como sencillez y moderación era imperativa en la conducta de Sócrates: no comía
si no tenía hambre, no bebía si no tenía sed. Podía incluso beber y conversar
con sus amigos después de una agradable cena, sin terminar borracho como la
mayoría de los presentes. Era una clara muestra-el paradigma- de un hombre que
tenía por completo el gobierno de sí mismo, un gobierno que por la justa razón podía actuar de la mejor
forma en cada caso y determinar qué conducta estaba en armonía con la virtud y la verdad.
Incluso
muchos de sus vecinos, ciudadanos de Atenas, le atribuyeron en repetidas
ocasiones conductas a relacionadas con
lo femenino, pues al ser un hombre
que se guiaba por la templanza y la austeridad, despreciaba toda riqueza y todo
bien material, si tenía la oportunidad de conseguir algo que le diera poder y
renombre, no lo hacía, no lo tomaba. En cambio, el pensamiento general era que
la mayoría de los varones si haría cualquier cosa por conseguir estatus y
prestigio. Pero para Sócrates, el mantenerse
alejado de la política, los bienes y placeres mundanos, era un ejercicio más
bien práctico, pues si lo hubiera hecho podría incluso haber muerto a mano de sus conciudadanos,
personas que no aceptarían las lentas y a veces poco comprensibles palabras de un filósofo que los inducía y alentaba a mejorar su propia alma, mediante la
abstención, sino que preferirían intemperantes
a un tirano despótico que les ayudará a encontrar el trabajo correcto para
poder adquirir riquezas y bienes. Era eso lo que deseaban la mayoría de
ciudadanos, poder y placer, y ante unas palabras de autogobierno de sí mismo y
de abstención, lo que podía recibir eran burlas e insultos.
LO FEMENINO.
Así
las cosas, las características positivas
antes mencionadas de las que era portador Sócrates: temperancia y austeridad, al parecer, podrían evidentemente ser producto
de la relación y opinión que Sócrates tenía sobre la figura femenina. Afirmando
este sobre el carácter y el malgenio de su esposa, Jantipa, que este le ayudaba a moldear su propio carácter, para después poder conducirse de forma correcta
frente a sus varones discípulos. Esa
era la primera ventaja que podía adquirir él, hombre libre respecto de su
esposa, encargada de criar hijos: que el malgenio de ella le ayudaba a forjar un correcto carácter, y la segunda ventaja o utilidad
que tenía su mujer para con él y para con la Polis, es que ésta paría los hijos. Haciendo así y
mostrando de relieve una comparación
entre ambos: entre lo masculino y lo femenino. Una comadrona ayudaba a parir hijos, mientras que él ayudaba a parir ideas. Ella ayudaba a las mujeres, él a
los hombres.
Pero
esta ayuda y esa ‘formación’ de la que Sócrates se lucraba, se podía dar solo
en un plano pre político, en el hogar,
en la casa, no en la plaza de la Polis
o en una discusión frente a sus discípulos, y además era una cuestión
necesidad, como un rol que le estaba
asignado a Jantipa por ser mujer: si
era mujer y esposa, tenía que ayudar
al marido a forjar un carácter justo y templado, además de criar a los hijos,
todo en un plano privado, no público,
no político.
Incluso
Sócrates, siempre calmo y tranquilo para con sus discípulos se mostraba de un
modo más fraternal y compresivo frente a ellos que frente a su propia esposa, siendo así, que en plena víspera de su ejecución
pidió momentos antes de tomar la cicuta, veneno que terminara con su vida, a los amigos que estaban presenten que se
controlasen sus actitudes para no parecer
mujeres y le permitieran el ritual silencio de la muerte, y sacasen a
Jantipa de la habitación, la cual estaba llorando por el dolor de la injusta
condena.
I
En
la mayoría de las analogías presentadas
por Sócrates-Platón siempre que había mujeres
presentes en los espacios de debate, se consideraba como inapropiado y
disonante para la búsqueda de la verdad
y el debate que se daba sobre ésta. Las mujeres, figura femenina excluida en
muchos ámbitos en la democracia atenienses, estaban permitidas sólo hasta que iniciaba la conversación, salvo las acompañantes de
las que iban acompañados los varones, las hetairas. Pudiendo con esto dilucidar algunas realidades
respecto al contexto que vivían mujeres y hombres: mientras Sócrates se hacía
cada vez más sabio respecto a sí
mismo gracias al temperamento de Jantipa, ella se mantenía en el mismo estado de antes. La maternidad, relacionada principalmente con la mujer, era
apreciada solo respecto a la utilidad
que esta tenía de engendrar y cuidar
hijos. Mientras los hombres charlaban y
debatían sobre asuntos importantes, asunto de justicia y virtud para alcanzar una situación de igualdad respecto a lo moral o
intelectual, la mujer era, utilizando Platón la figura de Jantipa considerada útil solamente es lo que respectaba
al plano del hogar, es decir, al plano pre-político, a un lugar no público.
SÓCRATES.
Como
mencionábamos anteriormente, a Sócrates en ocasiones se le atribuyeron rasgos
que estaban relacionados en Atenas más con conductas
femeninas que con conductas masculinas, respecto al hecho de que este no se interesaba por adquirir bienes
materiales y riqueza que pudieran aumentar su poder. Ese rasgo se relacionaba
más con una conducta femenina. Y esto, al contrario de lo que pueda pensarse y
de lo que afirma Platón, respecto a la igualdad en educación de mujeres y
hombres, queda en entre dicho. Pues los hombres, mediante la erótica y sin las relaciones ilegítimas con mujeres podían alcanzar la justicia, la figura fémina en cambio,
mediante afirmaciones y analogías constantes provenientes de discípulos
(varones) o del mismo Sócrates, era
exiliada en diversos aspectos, siendo la justicia uno de los más importantes, pues
si ella no participaba de la erótica,
evidentemente tampoco podía alcanzar la justicia y así tener el mismo estatus político en lo que se refería a los asunto de la Polis. Además de una posición subordinada y
retratando siempre a la mujer mediante analogías en las que se mostraba
inferior, temerosa o colérica, Platón no da un paso hacia lo que realmente hubiera
sido una equivalencia en géneros respecto al papel que desempañaban tanto
mujeres como hombres respecto a la educación recibida por ambos géneros y también en relación con administración correcta y justa del Estado.
CONCLUSIONES.
·
La figura del virtuoso y de los actos
virtuosos es representada siempre por una figura masculina, Sócrates.
·
En los debates sobre temas de vital
importancia, temas filosóficos y políticos nunca hay presente una figura femenina. La
figura femenina debe abandonar el recinto tan pronto empieza el debate.
·
En las analogías utilizadas respecto a cosas
coléricas y no deseables, es siempre utilizada la figura de la mujer.
·
La ignorancia en la que se mantiene
Jantipa, figura femenina, es útil para la figura de Sócrates, pues lo ayuda a
mantener y forjar un carácter.
·
Quién indaga y pregunta sobre la virtud,
justicia y demás es siempre una figura masculina.
·
La figura masculina goza de la erótica,
por lo tanto de la justicia. La figura femenina está excluida de alcanzar la
justicia.
·
Una figura masculina es utilizada como
ejemplo de lo que es un recto y justo gobierno tanto de sí mismo como de los
demás.
·
En la República, no hay realmente una
relación justa respecto a la educación de los géneros y su tarea para con la
polis.
¡Hola Segio! Estamos pendientes de la corrección de tu ponencia. Un saludo.
ResponderBorrarY no olvides los memes..., el que subiste sobre el feminismo en Platón, me encantó.
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